Es probable que actualmente para muchas personas la frase “prótesis de cadera” genere algún grado de recelo e incredulidad, ignorando que hace más de 50 años se realizaron los primeros pasos en esta cirugía y que hoy en día es una solución real y aliviadora para muchos pacientes.
La operación consiste en reemplazar la articulación de la cadera que, se encuentra dañada, por una articulación artificial, teniendo como principal objetivo el alivio del dolor y la recuperación de la movilidad. Una prótesis de cadera puede ser parcial o total; para la primera de ellas, se sustituye sólo la cabeza del fémur, dejando la cavidad acetabular íntegra. Esta prótesis suele ser utilizada sólo en casos de fracturas que afectan el cuello del fémur y que no son posibles o recomendables reconstruir.
En cuanto a la prótesis total de cadera, ésta consiste en la sustitución de toda la articulación, tanto la parte femoral (cabeza del fémur), como la parte acetabular unida a la pelvis. El procedimiento se realiza con el paciente bajo anestesia general, mientras el equipo médico reemplaza el extremo superior del fémur, por una esfera metálica o de cerámica unida a un vástago, habitualmente de titanio, que se inserta dentro del hueso. En la cavidad hemisférica de la pelvis, que normalmente está dañada, se inserta una cúpula de metal o de un material plástico (polietileno) denominada cotilo.
La mayoría de los pacientes que requieren esta cirugía son adultos que sufren de artrosis, aunque la articulación también puede resultar dañada por otros procesos como fracturas, artritis reumatoidea, exceso de ejercicio, etc. Habitualmente, debido al dolor y a la rigidez, el paciente evita la utilización de la articulación, provocando que los músculos que rodean la cadera se debiliten y disminuyan su movilidad.
Beneficios de la Prótesis total de cadera
El mayor beneficio de esta cirugía es la desaparición del dolor y recuperación de la movilidad. Algunos pacientes notan pequeñas molestias en la articulación operada tras la intervención, estas molestias se deben a que los músculos que rodean la articulación están debilitados por la inactividad. Estas molestias pueden prolongarse durante algunas semanas o meses y la fuerza muscular suele recuperarse cuando el dolor desaparece.
Clínica Valparaíso cuenta con la infraestructura adecuada y un equipo médico y profesional con vasta experiencia en esta cirugía. En los últimos años se han realizado exitosas intervenciones que benefician la calidad de vida de sus pacientes.