Los accidentes por inmersión en agua pueden ser fatales, especialmente cuando éstos ocurren en niños en etapas tempranas, antes de los tres años de edad. El percance invariablemente produce asfixia cuya severidad es variable; se considera que el ahogamiento es la expresión más severa, ya que puede conducir a la muerte durante la inmersión o en las 24 horas siguientes. El semiahogamiento es la sumersión que no origina la muerte, pero puede dar lugar a lesiones secundarias en el cerebro, el corazón y los riñones, las que se han catalogado como “húmedas” o “secas”, si hubo aspiración de agua o sólo laringoespasmo reflejo.
Aproximadamente medio millón de personas mueren cada año en todo el mundo a causa de una asfixia por inmersión y se estima que dicha cifra está muy por debajo de las cifras reales, ya que muchos casos no son informados o registrados. Datos disponibles de la OMS vienen a poner de manifiesto unas tasas de mortalidad de 6.8 por 100.000 habitantes, estas cifras colocan a la asfixia por inmersión como la segunda causa de muerte no intencional, tras las producidas por accidentes de tráfico. En un gran número de países desarrollados, la asfixia por inmersión tiene una alta incidencia en niños menores de 5 años y en jóvenes con edades comprendidas entre 14 y 24 años, constituyendo la primera o segunda causa de muerte en estos grupos de edad.
Es conocido que la mayoría de estos accidentes ocurren en verano durante las vacaciones, en lugares de recreo; sin embargo, en los niños de edad temprana parecen predominar los casos ocurridos en el hogar o sus cercanías.
La muerte por inmersión se produce al respirar el sujeto bajo el agua o por perder la respiración bajo ésta (siendo más frecuente la primera variedad). Puede ser completa, cuando la persona está totalmente sumergida e incompleta, cuando la sumersión sólo afecta a la boca y orificios nasales. Es conocido que se pueden distinguir dos mecanismos de muerte: sumersión-inhibición y sumersión-asfixia. En la sumersión-inhibición o hidrocución (ahogados blancos), el individuo queda en muerte aparente dentro del agua, debido al reflejo inhibitorio vagal que produce una parada brusca de las funciones cardio-respiratorias. En la sumersión-asfixia diversos autores distinguen dos mecanismos distintos: la asfixia simple sin paso de agua a los pulmones, por probable laringoespasmo, y el ahogamiento propiamente dicho, con penetración de agua en las vías respiratorias.
Dentro de las principales causas de ahogamiento podemos destacar la fatiga muscular al interior del agua, pérdida del control y arrastre hacia aguas profundas, perdida del soporte (bote que se hunde, perdida o falla del elemento auxiliar de flotación), atorarse o atraparse al interior del agua, consumo de drogas, alcohol o alimentación copiosa antes de ingresar al agua, convulsiones, decisiones equivocadas o juicios inadecuados en el agua, hipotermia, traumatismo.
A los niños les encanta jugar con agua, la asfixia por inmersión es la primera causa de muerte en los niños de 1 a 4 años de edad en nuestro país, por lo que se debe advertir a los padres que un lactante puede ahogarse en lugares con mínimos volúmenes de agua, incluso de 2,5 cm de profundidad. Los esfuerzos deben ir dirigidos principalmente a la prevención primaria, es decir, hay que evitar que el accidente se produzca, tomando todas las medidas de control adecuado y una supervisión por un adulto apropiada.
Los padres no deben dejar nunca sólo a un niño mientras se baña en la tina, ni siquiera por un instante. También requieren estricta vigilancia los niños mayores que sufren epilepsia. Para disminuir el riesgo de ahogamiento en piscinas, es necesario mantenerlas protegidas con una reja circundante de al menos 1,5 m de alto con puertas y cerraduras a prueba de niños, además de una supervisión permanente por un adulto responsable mientras los niños juegan o nadan en el lugar. Como medidas de prevención secundaria, es aconsejable que los padres propietarios de piscinas y estén entrenados en las técnicas básicas de reanimación cardiopulmonar.
¿Cómo reaccionar en caso de un accidente por inmersión en niños?
• Sacar al menor del agua mientras otra persona pide ayuda y llama a la
ambulancia (Fono 131)
• Colocar al niño sobre una superficie dura
• No moverlo bruscamente, ya que el menor podría tener alguna lesión en
la columna, fijar el cuello con ambas Manos por un segundo rescatista.
• Verificar si responde a los estímulos hechos por el adulto (si habla o se
mueve). Si no responde, constatar que el niño esté respirando
• Iniciar las ventilaciones boca a boca o boca nariz y el masaje cardíaco.
No se dé por vencido muy pronto, ya que recuperar la respiración
y los latidos puede necesitar varios minutos de reanimación. Es
recomendable que estas maniobras las realice alguien que las domine.
• No intentar maniobras como extraer el agua de los pulmones o
Estómago por riesgo a provocar bronco aspiración.
• Secar al niño, evitar que se enfríe y mantener la respiración hasta que llegue el equipo de rescate.
